Observo todo…con mis brillantes botones por ojos…
Mis costuras cada vez más abiertas dejan escapar mi relleno…
Pero si te fijas bien, nada es lo que parece…
Mis ojos no son los que brillan, mis ojos son el reflejo de tu alma y ahí estoy…postrada…esperando a ser abrazada…
Tú alma no es que brille…sino que llora…con sus cristales, como gotas de rocio deslumbrantes, rodean tu cara…
Las costuras abiertas…son sólo las heridas de mis problemas…
Pero sólo, cuando atisbo de repente una luz, me doy cuenta de que es un espejo…acaricio con un fugaz gesto el reflejo de mis lágrimas, y empiezo a entender…
Yo no era el muñeco de trapo…yo era la que se veía a través de esos ojos brillantes…mis lágrimas, eran las que el muñeco reflejaba en sus botones…
Pero al fin y al cabo…era como un muñeco de trapo…siempre estoy esperando, muy quietecita…a que me abraces…